La ciudad de Bagdad, situada en la orilla este del río Tigris, había sido testigo de la historia de civilizaciones que se remontan a la antigüedad. El sol comenzaba a ponerse el 9 de abril de 2003, lanzando una luz anaranjada sobre la ciudad, mientras las fuerzas estadounidenses se acercaban a la capital iraquí. La invasión de Irak, que había comenzado el 20 de marzo, había sido el resultado de una serie de eventos políticos y militares que habían llevado a la coalición liderada por Estados Unidos a tomar medidas contra el régimen de Saddam Hussein. La preocupación por las armas de destrucción masiva y la conexión percibida entre Irak y organizaciones terroristas habían sido los principales motivos para la invasión. Las fuerzas estadounidenses, lideradas por el general Tommy Franks, habían avanzado rápidamente a través del desierto iraquí, enfrentando una resistencia limitada pero determinada por parte de las fuerzas iraquíes. A medida que las tropas estadounidenses entraban en Bagdad, la ciudad se sumió en el caos, con saqueos y disturbios en varias partes de la ciudad. La captura de Bagdad el 9 de abril de 2003 marcó un punto de inflexión en la guerra de Irak, ya que las fuerzas de la coalición habían logrado su objetivo principal de derrocar al régimen de Saddam Hussein. Sin embargo, la estabilidad y la seguridad en la región tardarían en llegar, ya que la guerra de Irak se convertiría en un conflicto prolongado y complejo. La invasión de Irak y la caída de Bagdad tendrían un impacto duradero en la política global, las relaciones internacionales y la seguridad regional, y su legado sigue siendo un tema de debate y reflexión en la actualidad.
Con menos de doce horas antes de que expirara el plazo, los líderes militares alemanes se preparaban para lanzar una operación que cambiaría el curso de la historia. La tensión era palpable en los cuarteles generales, donde se ultimaban los detalles de la invasión a Dinamarca y Noruega, una campaña que había sido bautizada como Operación Weserübung. En el contexto de la Segunda Guerra Mundial, la expansión nazi hacia el norte europeo era una estrategia clave para asegurar el suministro de recursos naturales y proteger las costas alemanas de posibles ataques aliados. La noche del 8 de abril de 1940, los barcos de guerra alemanes se acercaban sigilosamente a las costas noruegasas, listos para desembarcar en varios puntos estratégicos. A las 4:15 de la mañana del 9 de abril de 1940, las fuerzas alemanas comenzaron a desembarcar en Noruega, mientras que en Dinamarca, la invasión se llevó a cabo con una rapidez y eficacia que sorprendió a los defensores. La resistencia danesa fue mínima, y para el mediodía del 9 de abril, Copenhague ya estaba bajo control alemán. En Noruega, la lucha fue más intensa, especialmente en el puerto de Narvik, pero finalmente, después de varios días de combate, las fuerzas noruegas se rindieron. El impacto inmediato de la invasión fue el control total de Alemania sobre ambos países, lo que le dio una posición estratégica en el Mar del Norte y acceso a los recursos naturales de la región. La Operación Weserübung sentó las bases para la ocupación nazi de Europa durante la guerra, y su legado continúa siendo estudiado por historiadores y estrategas militares en la actualidad. La valentía y resistencia de los pueblos noruego y danés durante la ocupación, así como la importancia de la región en el contexto de la guerra, hacen que este evento siga siendo relevante en la historia moderna.