La Batalla de Creta
Crete, Greece
El 20 de mayo de 1941, la Batalla de Creta comenzó con un ataque aéreo masivo de la Luftwaffe, que despegó de 17 aeródromos en Grecia y Bulgaria, a una distancia de aproximadamente 320 kilómetros de la isla. En solo 30 minutos, 493 aviones alemanes lanzaron 180 toneladas de bombas sobre la ciudad de La Canea, matando a 100 civiles y destruyendo 200 edificios. El general alemán Kurt Student, de 45 años, estaba al mando de la operación, que contaba con 22.000 paracaidistas y 650 aviones de transporte.
La situación antes de la batalla era complicada, ya que las fuerzas británicas, neozelandesas y griegas, que sumaban alrededor de 40.000 soldados, estaban desplegadas en la isla desde noviembre de 1940, cuando Italia declaró la guerra a Grecia. Sin embargo, las fuerzas aliadas estaban mal equipadas y carecían de apoyo aéreo, ya que la Royal Air Force (RAF) había sido retirada de la isla en marzo de 1941. El general británico Bernard Freyberg, de 53 años, estaba al mando de las fuerzas aliadas, que incluían a 28.000 soldados neozelandeses, 14.000 británicos y 10.000 griegos.
La batalla en sí fue intensa y sangrienta, con ambos bandos sufriendo bajas significativas. En el primer día de la batalla, los alemanes perdieron 146 aviones y 3.400 soldados, mientras que los aliados perdieron 2.000 soldados y 14 aviones. El clima también jugó un papel importante, ya que las temperaturas alcanzaron los 30 grados centígrados durante el día y cayeron a 10 grados por la noche, lo que dificultó las operaciones militares. El general Student había planeado la batalla para durar solo 3 días, pero en realidad se prolongó durante 10 días, con los alemanes sufriendo 6.000 bajas y los aliados 12.000.
La batalla de Creta fue un punto de inflexión en la guerra, ya que los alemanes sufrieron bajas significativas y su capacidad para lanzar operaciones aerotransportadas se vio gravemente afectada. El general Student fue herido en la batalla y estuvo fuera de combate durante 6 meses. La batalla también demostró la importancia de la inteligencia militar, ya que los alemanes habían obtenido información valiosa sobre las fuerzas aliadas a través de un espía griego que había sido reclutado por la Abwehr, el servicio de inteligencia alemán. El costo de la batalla para los alemanes fue alto, con un costo estimado de 100 millones de Reichsmarks, equivalentes a aproximadamente 400 millones de euros en la actualidad.
La ironía de la batalla de Creta es que, a pesar de la victoria alemana, la operación fue considerada un fracaso por el alto mando alemán, ya que las bajas sufridas fueron mucho mayores de lo esperado. El general Student fue llamado a Berlín para explicar el resultado de la batalla y fue reprendido por el propio Hitler, quien había estado convencido de que la operación sería un éxito fácil. La batalla de Creta también marcó el final de las operaciones aerotransportadas alemanas en la guerra, ya que Hitler nunca volvió a autorizar una operación de tal envergadura.