La muerte de Mumtaz Mahal y el Taj Mahal
Burhanpur, India
En el calor sofocante del verano indio, Mumtaz Mahal, la esposa favorita del emperador Shah Jahan, se debate entre la vida y la muerte. Acaba de dar a luz a su decimocuarto hijo, un niño que nace en medio de un baño de sangre y dolor. La habitación está llena de mujeres que lloran y rezan, mientras el emperador se aferra a la mano de su amada, rogando a Alá que la salve. Pero es demasiado tarde, Mumtaz Mahal cierra los ojos por última vez, dejando a Shah Jahan sumido en una desesperación sin precedentes.
Shah Jahan tiene 39 años, y aunque ha perdido a otros seres queridos, nada lo ha preparado para la pérdida de Mumtaz Mahal. Ella no solo era su esposa, sino también su mejor amiga y confidente. Juntos tienen 14 hijos, y aunque la mortalidad maternal es alta en la India del siglo XVII, nadie se esperaba que Mumtaz Mahal muriera en el parto. El emperador se siente perdido y solo, y su dolor es tan intenso que comienza a planificar un monumento que refleje la grandeza de su amor.
La construcción del Taj Mahal comienza poco después, con un ejército de trabajadores que laboran día y noche para erigir el mausoleo más grande del mundo. Shah Jahan quiere que el Taj Mahal sea un reflejo de la belleza y la elegancia de Mumtaz Mahal, y para lograrlo, importa materiales de todo el mundo. El mármol blanco viene de Rajasthan, las piedras preciosas de China y el cristal de Venecia. El costo es astronómico, pero Shah Jahan no se preocupa por el dinero, solo quiere que el monumento sea digno de su amada.
Mientras el Taj Mahal se eleva hacia el cielo, la corte de Shah Jahan se pregunta si el emperador ha perdido la razón. Algunos dicen que el dolor lo ha vuelto loco, y que el Taj Mahal es un monumento a su propia vanidad. Pero Shah Jahan no se preocupa por lo que piensen los demás, solo quiere honrar la memoria de Mumtaz Mahal. Y cuando el Taj Mahal finalmente se completa, después de 22 años de construcción, el emperador se siente orgulloso de haber creado algo que refleje la grandeza de su amor.
Pero lo que pocos saben es que el Taj Mahal no solo es un monumento a Mumtaz Mahal, sino también a la mortalidad del propio Shah Jahan. El emperador murió en 1666, después de ser derrocado por su propio hijo, y fue enterrado junto a Mumtaz Mahal en el Taj Mahal. Y aunque el monumento sigue siendo un símbolo de amor eterno, también es un recordatorio de la fragilidad de la vida y la inevitabilidad de la muerte. La ironía es que el Taj Mahal, que se suponía que era un monumento a la inmortalidad del amor, se convirtió en un recordatorio de la mortalidad de quienes lo construyeron.