La flota japonesa derrotó a la flota rusa en la Batalla de Tsushima
Tsushima Strait, Japan
La mañana del 27 de mayo de 1905, el almirante Heihachiro Togo se despertó en su buque insignia, el Mikasa, con la certeza de que ese día sería decisivo para el destino de Japón. La flota rusa, comandada por el almirante Zinovy Rozhdestvensky, había estado navegando durante meses para llegar a Vladivostok, pero los japoneses estaban decididos a detenerlos. La batalla de Tsushima estaba a punto de comenzar, y con ella, el curso de la historia mundial cambiaría para siempre.
La situación antes de la batalla era de gran tensión. Japón y Rusia habían estado en guerra desde 1904, y la flota rusa había sido enviada para reforzar a las tropas rusas en Manchuria. Los japoneses, sin embargo, estaban decididos a proteger su territorio y su futuro. La flota japonesa, compuesta por 89 buques y 100 aviones, estaba comandada por el almirante Togo, un hombre de 53 años que había pasado toda su vida en la marina.
La batalla comenzó a las 13:45 horas, cuando los japoneses avistaron a la flota rusa en el estrecho de Tsushima. Los rusos, con 45 buques y 20 torpederos, estaban en desventaja numérica y técnica. Los japoneses, con sus buques más rápidos y mejor armados, atacaron a los rusos con furia. La batalla duró solo cinco horas, pero en ese tiempo, los rusos sufrieron una derrota devastadora. De los 45 buques rusos, solo tres lograron escapar, y más de 3.000 marineros rusos murieron o fueron capturados.
La victoria japonesa en Tsushima fue un golpe devastador para Rusia. El zar Nicolás II se vio obligado a pedir la paz, y Japón emergió como una potencia mundial. La batalla de Tsushima también marcó el fin de la era de los acorazados, ya que los japoneses habían demostrado que la velocidad y la maniobrabilidad eran más importantes que el tamaño y el armamento.
La batalla de Tsushima también tuvo un impacto significativo en la política internacional. La derrota rusa llevó a una mayor expansión japonesa en Asia, y la emergencia de Japón como una potencia mundial llevó a una mayor rivalidad con Estados Unidos y Europa. El almirante Togo se convirtió en un héroe nacional en Japón, y su victoria en Tsushima se consideró un ejemplo de la determinación y la valentía japonesas.
Sin embargo, detrás de la victoria japonesa, hay un detalle que refracta la historia: el almirante Togo era un gran admirador de la marina británica, y había estudiado en la Royal Naval College en Greenwich. De hecho, el Mikasa, su buque insignia, había sido construido en Inglaterra, y muchos de los oficiales japoneses habían sido entrenados por los británicos. La ironía es que la victoria japonesa en Tsushima se debió en parte a la influencia británica en la marina japonesa, lo que hace que la historia de la batalla sea aún más compleja y fascinante.