Vasco da Gama regresó a Lisboa el 9 de septiembre de 1499 tras un viaje de 2 años que abrió una ruta marítima hacia la India. La Corona portuguesa había financiado la expedición con un estimado de 300 000 cruzados, una suma comparable a los ingresos anuales de la hacienda real en 1495. La ruta cubrió aproximadamente 13 000 kilómetros de océano, desde Lisboa rodeando el Cabo de Buena Esperanza hasta el puerto indio de Calicut.
La expedición zarpó de Lisboa el 8 de julio de 1497 con cuatro barcos y una tripulación de unos 170 hombres. Tras rodear el Cabo el 22 de noviembre de 1497, la flota pasó 84 días navegando por el Océano Índico, período durante el cual la escorbuta cobró la vida de 12 marineros, según consta en el bitácora del barco. La llegada a Calicut el 20 de mayo de 1498 marcó el primer contacto europeo directo con un importante mercado asiático.
Las negociaciones en Calicut duraron 31 días, durante los cuales Da Gama consiguió un modesto acuerdo comercial que permitió la compra de pimienta y otras especias por 5 000 cruzados en mercancías. El acuerdo fue limitado porque el Zamorín de Calicut restringió el acceso portugués al puerto, hecho anotado por el cronista contemporáneo João de Barros. La flota siguió luego hacia la isla de Socotra, permaneciendo 12 días para reparar daños, antes de regresar a Portugal.
La flota de regreso estaba compuesta solo por tres barcos; la nao São Gabriel se perdió en una tormenta frente a las Islas de Cabo Verde, según documentó el archivero real. De los 170 tripulantes originales, 141 sobrevivieron al viaje, lo que representa una tasa de mortalidad del 17 %. El rey Manuel I recibió a Da Gama y a su tripulación sobreviviente en el Palacio de la Ribeira, donde le otorgó una pensión de 30 000 cruzados y el título de "Almirante del Océano Índico".
El exitoso regreso demostró que un vínculo marítimo directo entre Europa y Asia era viable. En un plazo de dos años, la Corona autorizó una segunda flota de cinco barcos, con un costo estimado de 400 000 cruzados, para establecer un puesto comercial fortificado en Goa. Para 1510, el control portugués se había extendido a ciudades costeras clave, desplazando el flujo del comercio de especias de rutas terrestres que anteriormente costaban hasta un 150 % más en tarifas de transporte. La celebración de 1499 marcó así el inicio de un imperio portugués que dominaría el comercio del Océano Índico durante el siglo siguiente.
Antes de septiembre de 1839, la única forma práctica de registrar una escena visual era el daguerrotipo, una placa de cobre recubierta de plata que producía una imagen positiva directa pero no podía reproducirse. El método requería tiempos de exposición de varios minutos y daba como resultado una única copia frágil.
En 1839 la Royal Society de Londres recibió un artículo del señor William Herschel que describía los principios químicos de la sensibilidad a la luz, y su hijo John Herschel, químico y astrónomo, fue instruido por la Sociedad para probar el nuevo proceso de nitrato de plata sobre un soporte más grande y estable.
John Herschel preparó una placa de vidrio recubierta con una fina capa de solución de nitrato de plata, dejándola secar en una cámara oscura. Luego colocó la placa en una cámara oscura de madera y la expuso al cielo del sur sobre el puerto de Ciudad del Cabo el 9 de septiembre de 1839. La exposición duró aproximadamente diez minutos, durante los cuales la luz solar redujo el nitrato de plata a plata metálica en las áreas iluminadas, formando una imagen latente. Tras la exposición, Herschel reveló la placa en una solución de ácido gálico y la fijó con un baño de sal, produciendo un negativo permanente que podía copiarse mediante impresión por contacto.
El experimento demostró que el vidrio podía soportar una imagen fotográfica químicamente estable, que el proceso de nitrato de plata podía controlarse con una temporización precisa y que un negativo podía reproducirse. Herschel anotó las dimensiones de la placa como 8 × 10 pulgadas y señaló que la imagen resultante mostraba el contorno de la Montaña de la Mesa y varios barcos en el puerto. Informó de estos resultados a la Royal Society en una carta fechada el 20 de septiembre de 1839, y la Sociedad publicó el relato en sus Philosophical Transactions ese mismo año.
El método de placa de vidrio reemplazó rápidamente al daguerrotipo para fines científicos y artísticos porque permitía múltiples copias y formatos más grandes. Para 1841, estudios comerciales en Londres y París comenzaron a ofrecer retratos en negativo de vidrio, y la técnica se extendió a América, donde sustentó el proceso de colodión húmedo de la década de 1850. El experimento de Herschel de 1839 se considera, por tanto, el primer uso exitoso de una placa de vidrio para capturar una fotografía, marcando el inicio de la imagen fotográfica moderna.
Thomas Cavendish completó la primera circunnavegación deliberadamente planificada del globo cuando su flota entró en el puerto de Plymouth el 9 de septiembre de 1588. La expedición fue financiada por un grupo de mercaderes londinenses que esperaban obtener beneficios del tesoro español capturado y de reclamaciones sobre tierras recién encontradas. Cavendish zarpó de Plymouth en julio de 1586 con tres barcos, una tripulación de unos 200 hombres y órdenes de asaltar asentamientos españoles en el Pacífico y reclamar cualquier isla para Inglaterra.
El viaje siguió la ruta del señor Francis Drake pero añadió una búsqueda sistemática de oro y plata a lo largo de la costa de Sudamérica, luego un cruce del Pacífico hacia Filipinas y, finalmente, el regreso por el Océano Índico y alrededor del Cabo de Buena Esperanza. Durante los dos años de travesía la flota perdió un barco, el Desire, en una tormenta del Pacífico y sufrió una enfermedad que cobró aproximadamente el 30 por ciento de la tripulación. Cuando la nave restante, el Content, llegó a Plymouth solo 11 hombres pudieron desembarcar.
El regreso de Cavendish demostró que una incursión global pre‑planificada podía ejecutarse sin los descubrimientos accidentales que caracterizaban a los viajes anteriores. El éxito probó que una empresa privada podía financiar una expedición militar de alcance mundial, modelo que luego emplearon otros aventureros ingleses. También mostró que las rutas del tesoro español eran vulnerables, lo que alentó más corsarios ingleses en el Atlántico y el Pacífico.
El inmediato desenlace vio a Cavendish recibir una orden de caballería de la reina Isabel I y una parte del botín capturado, aunque el botín total fue mucho menor de lo que los inversores esperaban. Los detallados diarios de la expedición aportaron nueva información cartográfica sobre la costa occidental de Sudamérica y las islas del Pacífico, que se incorporó a los mapas ingleses usados por navegantes posteriores. La empresa también resaltó el costo humano de tales largas travesías, provocando un modesto aumento de provisiones y suministros médicos en los barcos ingleses subsecuentes.
En una visión a más largo plazo, la circunnavegación de Cavendish cambió la percepción del viaje global de una hazaña rara y accidental a una empresa reproducible. En una generación, los barcos ingleses intentaron rutas similares con regularidad, sentando las bases para el posterior establecimiento de colonias ultramarinas y redes comerciales que transformaron la economía mundial.
La Rebelión de Stono fue el levantamiento de esclavos más grande en las colonias británicas continentales antes de la Revolución Americana. Comenzó cuando un grupo de personas esclavizadas, liderado por un hombre identificado en los registros coloniales como Jemmy, tomó un almacén de armas cerca del río Stono el 9 de septiembre de 1739. Jemmy y alrededor de veinte hombres esclavizados más se llevaron tres rifles, varias pistolas y una cantidad sustancial de pólvora, y luego marcharon al sur a lo largo del río, reclutando a más esclavizados de plantaciones cercanas. En pocas horas el número de participantes creció a un estimado de ciento cincuenta, y los rebeldes mataron al menos a veinte colonos blancos, incluido un capataz de plantación llamado William Smith, antes de llegar al asentamiento costero de Stono donde esperaban asegurar paso a la Florida española, donde se había prometido la libertad.
Las autoridades coloniales respondieron rápidamente. El gobernador William Bull ordenó a la milicia local, comandada por el teniente coronel William Bull (hermano del gobernador), interceptar a los rebeldes. La milicia se enfrentó a los rebeldes cerca de la plantación de William Smith, matando a un estimado de treinta a cuarenta participantes y capturando a muchos otros. Los registros judiciales coloniales muestran que treinta y cinco rebeldes capturados fueron ejecutados por ahorcamiento, mientras que algunos fueron vendidos de nuevo a la esclavitud. Los rebeldes sufrieron muchas más bajas que los colonos blancos, de los cuales solo se reportaron tres muertos.
La causa inmediata de la rebelión fueron las duras condiciones del sistema esclavista en Carolina del Sur, especialmente el reciente aumento en la importación de africanos esclavizados después de que se levantara la prohibición de importación de 1719. Cartas contemporáneas del plantador John Colleton describen el temor a la incitación española y el deseo de los esclavizados de obtener la libertad, indicando que los rebeldes estaban motivados por la perspectiva de protección española. La rebelión misma demostró la capacidad de los esclavizados para organizarse y adquirir armas, hecho confirmado por el inventario de armas robadas registrado en el informe del gobernador.
En el periodo posterior, la legislatura de Carolina del Sur aprobó la Ley de Negros de 1740. Esta ley prohibió que los esclavizados se reunieran sin un capataz blanco, restringió su educación y obligó a los dueños a llevar registros detallados de los movimientos de los esclavos. La ley permaneció en vigor durante más de un siglo, moldeando el marco legal de la esclavitud en la colonia. Así, la Rebelión de Stono condujo directamente a controles legales más duros diseñados para prevenir futuros levantamientos.
La guarnición rusa abandonó Sebastopol el 9 de septiembre de 1855, poniendo fin al asedio más largo de la Guerra de Crimea. La ciudad había sido rodeada por un ejército aliado de Gran Bretaña, Francia, el Imperio Otomano y Cerdeña desde octubre de 1854. Los aliados habían construido una línea continua de trincheras, baterías de artillería y depósitos de suministros que se estrechaban gradualmente alrededor de las defensas rusas.
El asedio funcionó mediante el hambre de los defensores y la destrucción de sus fortificaciones con artillería pesada. Tropas rusas bajo el mando del General Príncipe Menshikov defendían una red de muros, bastiones y el puerto interior. Ingenieros aliados colocaron 70 morteros y 200 piezas de cañón en la altura de la península sur, lo que les permitió disparar proyectiles que derribaron el muro exterior el 17 de octubre de 1854. Bombardeos repetidos crearon brechas que los aliados rellenaron con obras de tierra, mientras las fuerzas navales bloqueaban el puerto para impedir cualquier reabastecimiento.
Para la primavera de 1855 los almacenes de suministros rusos estaban agotados y la enfermedad había reducido la guarnición a unos 30 000 soldados efectivos, de los 70 000 originales. El comandante aliado Lord Raglan ordenó un asalto final al reduto de Malakoff el 8 de septiembre. La infantería francesa, liderada por el General Pélissier, capturó el reduto tras una breve barrida de artillería. La pérdida del Malakoff hizo indefendible la línea interior de Sebastopol porque dominaba las restantes obras defensivas.
A las 06:00 del 9 de septiembre el mando ruso envió un telegrama a Menshikov indicando que una mayor resistencia sólo aumentaría las bajas. Menshikov respondió que retiraría sus fuerzas restantes al puerto interior y luego evacuaría por mar. La evacuación comenzó a las 09:00 cuando los últimos lanchas de guerra rusas cargaron tropas, artillería y municiones en tres vapores. A las 12:00 la artillería aliada cesó el fuego al bajarse la bandera rusa sobre la ciudadela. Los aliados entraron en la ciudad desierta a las 14:30 y comenzaron a reparar las fortificaciones dañadas.
El abandono de Sebastopol obligó a Rusia a buscar un acuerdo de paz, lo que condujo al Tratado de París en marzo de 1856. El tratado limitó la presencia naval rusa en el Mar Negro y reconoció la independencia del Imperio Otomano. El asedio también demostró la efectividad de la artillería moderna de cañones rayados y la logística ferroviaria, influyendo en la planificación militar de las posteriores guerras europeas.