Daily History
Política y Estado

Intento de asesinato de Robert F. Kennedy

Los Angeles, California, USA

Intento de asesinato de Robert F. Kennedy — Los Angeles, California, USA

La noche del 5 de junio de 1968, Robert F. Kennedy, candidato a la presidencia de los Estados Unidos, se dirigía a la victoria en las primarias demócratas en California. Con 42 años, Kennedy había logrado lo que pocos pensaban posible: unir a los votantes de diferentes razas y clases sociales en un país dividido por la guerra de Vietnam y los disturbios raciales. Mientras caminaba por el Ambassador Hotel en Los Angeles, un joven de 24 años llamado Sirhan Sirhan se acercó a él y le disparó a quemarropa en la cabeza.

La campaña de Kennedy había sido un fenómeno sin precedentes. En solo tres meses, había pasado de ser un senador relativamente desconocido a convertirse en el candidato más popular entre los demócratas. Su mensaje de esperanza y cambio había resonado en todo el país, especialmente entre los jóvenes y las minorías. Kennedy había prometido poner fin a la guerra de Vietnam, mejorar la educación y la sanidad, y luchar contra la pobreza y la injusticia racial.

Pero detrás de la escena, Kennedy enfrentaba una oposición feroz. Los líderes del partido demócrata, incluyendo al presidente Lyndon B. Johnson, se oponían a su candidatura y preferían a otros candidatos más moderados. Además, Kennedy había recibido amenazas de muerte y había sido objeto de críticas y ataques personales por parte de la prensa y los opositores políticos. A pesar de todo, Kennedy siguió adelante, convencido de que su mensaje de cambio y esperanza podía conquistar a los votantes.

Intento de asesinato de Robert F. Kennedy — Los Angeles, California, USA
Imagen: Unknown author · Public domain

La noche del 5 de junio, Kennedy había ganado las primarias en California y en Dakota del Sur, lo que lo ponía en una posición fuerte para ganar la nominación demócrata. Después de su discurso de victoria en el Ambassador Hotel, Kennedy se dirigió a la cocina para saludar a los empleados del hotel. Fue allí donde Sirhan Sirhan lo esperaba, con una pistola en la mano. A las 12:15 a.m., Sirhan disparó tres veces a Kennedy a una distancia de apenas 1,5 metros. Kennedy cayó al suelo, gravemente herido.

Los médicos lucharon por salvar la vida de Kennedy durante varias horas, pero finalmente murió a las 1:44 a.m. del 6 de junio. La noticia de su muerte conmocionó al país y al mundo. La campaña presidencial de 1968 nunca volvió a ser la misma. El asesinato de Kennedy sentó un precedente peligroso para la política estadounidense, y muchos empezaron a cuestionar la violencia y la intolerancia que parecían estar aumentando en la sociedad.

Intento de asesinato de Robert F. Kennedy — Los Angeles, California, USA
Imagen: Evan Freed · Public domain

Pero hay un detalle que muchos han olvidado: Sirhan Sirhan, el asesino de Kennedy, era un inmigrante palestino que había sido radicalizado por la ocupación israelí de Palestina. Sirhan había nacido en Jerusalén en 1944 y había emigrado a los Estados Unidos en 1956. En los años sesenta, se había vuelto cada vez más militante en su oposición a Israel y había empezado a ver a Kennedy como un enemigo de la causa palestina. La ironía es que Kennedy, quien había sido un defensor de los derechos civiles y de la justicia social, fue asesinado por un hombre que luchaba por la misma causa, pero que había sido consumido por la violencia y el odio.

Fuente: en.wikipedia.org/wiki/Assassination of Robert F. Kennedy

Guerra y conflicto

Reglamento de los campos de concentración de la Segunda Guerra de los Bóeres

South Africa

Reglamento de los campos de concentración de la Segunda Guerra de los Bóeres — South Africa
Imagen: The British Army and The Illustrated London News · Public domain

El 5 de junio de 1900, el gobierno británico emitió las regulaciones para los campos de concentración durante la Segunda Guerra Bóer, un conflicto que enfrentó a los británicos con los colonos boers en Sudáfrica. En ese momento, la guerra ya había estado en marcha durante año y medio, y las tácticas de guerrilla de los boers habían demostrado ser un desafío formidable para el ejército británico. El general británico, Herbert Kitchener, había asumido el mando de las fuerzas británicas y estaba decidido a acabar con la guerra de una vez por todas.

La situación antes de la emisión de las regulaciones era caótica. Los británicos habían estado luchando contra los boers desde 1899, y la guerra se había estancado en un punto muerto. Los boers, que eran granjeros y pastores, habían desarrollado una estrategia de guerrilla que les permitía atacar a los británicos y luego retirarse a sus granjas y pueblos. Los británicos, por otro lado, estaban entrenados para luchar en batallas convencionales y no podían hacer frente a la táctica de guerrilla de los boers.

La emisión de las regulaciones para los campos de concentración cambió drásticamente la situación. Los británicos comenzaron a internar a las mujeres y los niños boers en campos de concentración, donde se les proporcionaba comida y refugio, pero también se les sometía a condiciones de vida muy duras. Los campos estaban superpoblados y la sanidad era deficiente, lo que llevó a la propagación de enfermedades como la disentería y la fiebre tifoidea. Según los registros, más de 26.000 mujeres y niños boers murieron en los campos de concentración, lo que representaba alrededor del 10% de la población boer total.

Reglamento de los campos de concentración de la Segunda Guerra de los Bóeres — South Africa

La humanidad de los personajes involucrados en esta historia es palpable. Los boers, que luchaban por su libertad y su forma de vida, vieron cómo sus familias eran internadas en campos de concentración. Los británicos, que estaban luchando por expandir su imperio, se vieron obligados a tomar medidas drásticas para acabar con la guerra. El general Kitchener, que había asumido el mando de las fuerzas británicas, se convirtió en el rostro de la política de concentración, y su nombre se asoció con la brutalidad y la eficiencia.

Los números y los hechos son escalofriantes. En total, se estima que alrededor de 116.000 boers fueron internados en campos de concentración, junto con alrededor de 60.000 africanos. La guerra en sí misma duró desde 1899 hasta 1902, y resultó en la muerte de alrededor de 22.000 soldados británicos y 18.000 boers. La economía de Sudáfrica también se vio gravemente afectada, y el país tardó décadas en recuperarse.

Reglamento de los campos de concentración de la Segunda Guerra de los Bóeres — South Africa
Imagen: FAK · CC BY-SA 4.0

La consecuencia más importante de la emisión de las regulaciones para los campos de concentración fue la creación de un precedente para el uso de campos de concentración en futuros conflictos. El Holocausto, que ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial, es el ejemplo más famoso de este tipo de campos, pero también se han utilizado en otros conflictos, como la Guerra de Vietnam y la Guerra de Bosnia. La ironía es que los británicos, que habían condenado el uso de campos de concentración por parte de los españoles en Cuba en la década de 1890, ahora estaban utilizando una táctica similar en Sudáfrica.

El legado de la Segunda Guerra Bóer y la emisión de las regulaciones para los campos de concentración sigue siendo un tema de debate entre los historiadores. Algunos argumentan que la guerra fue un conflicto inevitable entre dos potencias coloniales, mientras que otros la ven como un ejemplo de la brutalidad y la hipocresía del imperialismo británico. Sin embargo, lo que es innegable es que la emisión de las regulaciones para los campos de concentración cambió el curso de la guerra y tuvo un impacto duradero en la historia de Sudáfrica y el mundo.

Fuente: en.wikipedia.org/wiki/Second Boer War

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